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Cuba, sobrecarga del sistema bancario por pago de impuestos

Casi medio millón de cuentapropistas encuentran en el pago de impuestos una labor que consume tiempo.
By María del C. Quintana Hechavarría
  • Street traders belong to the growing class of self-employed in Cuba. (Photo: Santiago Guaguancó)
    Street traders belong to the growing class of self-employed in Cuba. (Photo: Santiago Guaguancó)

En Cuba, el creciente grupo de emprendedores auto-empleados señala que el sobrecargado sistema bancario del país les puede hacer perder un día entero esperando en la cola para pagar sus impuestos.

Las reformas en la ley permitieron a los emprendedores auto-empleados, conocidos como “cuentapropistas”, que comenzaran a operar a principios del año de 1990 y ocupar varios nichos económicos – conduciendo taxis, operando tiendas y vendiendo cosas en las calles. Los “cuentapropistas” todavía operan en los márgenes de una economía predominantemente controlada por el Estado, pero se les dio mucho mayor reconocimiento en una nueva estrategia económica que el Partido Comunista aprobó en 2011.

Según datos oficiales publicados por el gobierno, a finales de febrero de 2015, el número de trabajadores cuentapropistas registrados en Cuba alcanzó alrededor de 490,000 personas, de los cuales 130,000 están en la capital La Habana. El índice de crecimiento es alto – entre diciembre de 2014 y febrero de 2015, cerca de 11,000 nuevos emprendedores se registraron con las autoridades.

Las personas cubanas no pagaron renta ni impuestos durante 50 años, pero eso ha cambiado mientras el Estado formaliza el rol del sector privado.

El auto-empleo ha caído en dos clases a los ojos de la Ley. Aquellos en la parte más baja que no pagan impuestos – solamente una pequeña tarifa por una licencia de negocios más contribuciones de seguridad social.

Amauri Gómez, un cuentapropista agropecuario de 41 años, es de esa gente bastante típica en esta categoría “simplificada del régimen”. El paga 200 pesos al mes por su licencia de cuentapropista y alrededor de 260 pesos cada trimestre por seguridad social. Esto significa una cantidad aproximada de 3,450 pesos cubanos al año – casi 135 dólares americanos.

Quienes tienen mayores ingresos también hacen los pagos a la seguridad social, y son responsables de los tres tipos de impuestos – impuesto de venta de comisión fija por el diez por ciento del ingreso bruto; una escala deslizante de impuestos si ellos contratan uno o más empleados; y el impuesto sobre la renta personal. El impuesto de ingreso está establecido al 15 por ciento de cualquier suma arriba de los 10,000 pesos en ganancias netas (los primeros 10,000 de ingreso neto están exentos bajo este sistema), 20 por ciento por 20,000 pesos y así consecutivamente alcanzando una tasa fija de 50 por ciento sobre cualquier cantidad arriba de los 50,000 pesos.

Impuestos, cuotas por licencias y contribuciones para la seguridad social son pagadas a través del sistema bancario el cual está luchando para mantener el ritmo con el número de transacciones. El banco favorecido es el Banco Metropolitano (BM), uno de nueve bancos comerciales en Cuba y el más popular de La Habana.

Los bancos también pagan beneficios como las pensiones, y junto al aumento en el pago de impuestos, ahora están procesando vastos números de transacciones diariamente. Eso provoca que los dueños de pequeños negocios tengan que hacer colas por horas, cuando deberían estar ganándose la vida.

Suyi Gutiérrez, una cuentapropista de 32 años de edad que vende pan con croquetas, se queja por perder un día completo cada vez que va a pagar sus impuestos. 

“Toma siglos pagar impuestos. Hay muchas personas y algunas veces  no todas las cajas están trabajando”, señaló, agregando que un día le cuesta 6 dólares mínimo, una suma significante en un país en donde el ingreso mensual promedio es de 20 dólares.

Gutiérrez dijo que gente como ella, durante los días en que las pensiones son pagadas “no deberían intentar ir, es una pérdida de tiempo”.

Indira Oropeza, una trabajadora bancaria del barrio 10 de Octubre en La Habana, zona caracterizada por la presencia de cuentapropistas, declaró que su banco no puede procesar el pago de impuestos diariamente porque ellos también tienen que realizar transacciones de “pensiones, el pago de los centros laborales, los créditos que vienen a hacer algunos clientes, entre otros”. Durante periodos cargados de trabajo, ella dijo que remiten a los cuentapropistas hacia otros bancos.

"Cada vez hay más trabajadores vinculados al sector no estatal", agregó, señalando que ella ha escuchado que los administradores bancarios estaban pensando en mejorar los servicio que ofrecen a los cuentapropistas aunque, “son solo rumores”.

María del C. Quintana Hechavarría es una reportera independiente en Cuba.