Drogas alimentan la violencia en discotecas cubanas

Los lugareños quedan atrapados en medio cuando las pandillas chocan.

Drogas alimentan la violencia en discotecas cubanas

Los lugareños quedan atrapados en medio cuando las pandillas chocan.

Cuando las pandillas rivales de un barrio se enfrentaron fuera de la discoteca La Portada en La Habana, una ráfaga de disparos fue seguida por enfrentamientos callejeros entre decenas de jóvenes armados con cuchillos y piedras.

Según uno de los testigos presenciales, Yusniel Bacallao, algunos miembros de la banda escaparon en coche, pero otros comenzaron a atacar a las personas jóvenes que esperaban un transporte a casa.

Otro espectador, Frank Vidal, dijo que uno de los miembros de las pandillas “le propinó un planazo [bofetada] en el rostro a un muchacho que esperaba el transporte, sin haberle dado motivos de ningún tipo”.

“Gritaban y ofendían a todos”, añadió. “Como nadie hacía frente empujaban por la cara a algunos... Uno de ellos comenzó a tirarnos piedras, así que no quedó de otra que salir corriendo”.

Los cubanos dicen que este tipo de escenas violentas son impulsadas por el alcohol y las drogas que se han vuelto comunes en los centros de recreación estatales, que en la noche, se convierten en discotecas.

Estos centros existen en todos los municipios, y son financiados y dirigidos por la oficina de cultura local. Pero con pocos policías alrededor, las escaramuzas de menor importancia pueden convertirse en serias peleas.

Según Yosvani Galarraga, quien frecuenta La Portada, estos problemas suelen surgir a causa de la competencia entre las bandas de narcotraficantes rivales. La violencia pretende “espantar la competencia a como de lugar para poder acaparar a la gente que compra drogas, sobre todo a los que consumen pastillas”.

Los residentes dicen que las principales víctimas no son los miembros de la banda, sino las personas atrapadas en el fuego cruzado.

En La Portada, los estudiantes son constantemente acosados y en ocasiones agredidos, según Galarraga .

Una trabajadora de una cafetería estatal cercano a una parada de autobús donde suceden las peleas regularmente, dijo que el personal cierra con frecuencia temprano para evitar problemas.

“Tenemos que estar cerrados para cuando empiezan las broncas”, dijo. “De lo contrario, entran y saquean la cafetería. En otros turnos han entrado por la fuerza y se han llevado el dinero y algunos productos de venta, casi siempre botellas de ron y cigarros”.

“Para cuando llega la policía, si viene esa noche, se llevaron lo que les dio la gana e hicieron contigo lo que quisieron”.

El gobierno cubano niega rotundamente que haya algún problema de drogas en el país.

“En Cuba no hay drogas”, dijo el presidente Raúl Castro a principios de este año. “Intentaron introducirla y hay más de 250 detenidos extranjeros por intentar introducir sólo un poquito de marihuana. Pero droga no hay y no la habrá”.

La realidad es diferente, con una gama de sustancias ilícitas disponibles. Según fuentes que pidieron permanecer en el anonimato, la cocaína se vende a 50 pesos convertibles (50 dólares) el gramo .

Un cigarrillo de marihuana importado de Colombia o Egipto cuesta de cinco a diez pesos convertibles, mientras que uno hecho de marihuana local, dos pesos.

Rubén Bernal Camejo, un joven de 23 años oriundo de El Caney, cerca de la ciudad de Santiago, dice que las peleas suelen estallar en su centro de recreación local.

Es la fórmula para los problemas, dice, “la acumulación de cientos de jóvenes de diferentes localidades... la ingestión de bebidas alcohólicas, marihuana y pastillas”

“En cualquier esquina [de la discoteca] vez a alguien fumando hierba o comprando pastillas para drogarse... todo eso es una bomba de tiempo que siempre explota”.

Camejo tiene experiencia de primera mano de las consecuencias - fue apuñalado en las costillas durante una pelea en el centro de El Caney en 2011.

Otros narran experiencias similares. Luis Jérez, de 36 años de edad que vive al lado del club de El Caney, dice que fue testigo del apuñalamiento mortal de un joven hace unos años.

Mientras la violencia se desata cada fin de semana, Jérez señala que las autoridades cierran la discoteca de vez en cuando, pero siempre vuelve a abrir dentro de unos meses.

El centro de recreación en el El Caney funciona como teatro, restaurante y cafetería, así como discoteca.

Otro residente, que no quiso ser identificado, dijo que cada vez que el centro se vuelve a abrir después de uno de sus cierres periódicos, el personal se jacta de la cantidad de dinero que están perdiendo en el departamento de asuntos culturales de la provincia de Mayabeque.

“Por eso no los pueden mantener cerrados por mucho tiempo”, agregó.

Otros incidentes graves este año incluyen un ataque con machete hacia Antonio Echavarría en su casa en Managua, La Habana. Él trató de intervenir cuando tres jóvenes llegaron para un ajuste de cuentas con su hijo Pavel después de una discusión en el centro de recreación de San Antonio de las Vegas.

Echavarría dijo que quería “persuadirlos de no cometer una locura”, pero fue atacado, causándole múltiples lesiones que requirieron repetidas cirugías.

A principios de julio, Lázaro Lozano Roberto Ceballos de 20 años de edad, fue apuñalado en la espalda durante una pelea en una discoteca en el municipio Güines .

“En el tumulto nadie vio en qué momento le dieron la puñalada, ni él mismo, relató su amiga Danisleidis Lomba. “Después que se acabó la riña unos muchachos que estaban parados atrás se percataron que tenía la espalda empapada en sangre, le avisaron y en segundos se desplomó.”

Lozano Ceballos fue llevado al hospital, donde los médicos tuvieron que extraerle un riñón perforado. Después de varias operaciones, contrajo peritonitis por lo cual permanece en estado crítico en el hospital.

Osniel Carmona Breijo es un periodista independiente reportando desde las provincias de La Habana y Mayabeque.
 

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